martes, 8 de julio de 2014

La lectura y los perros

El Universal,  8 de julio de 2014


Ya en un artículo anterior, publicado en julio de 2012, había querido referirme a los beneficios que se derivan de la interacción con animales. Los estudios de Johannes Odendaal en Sudáfrica y de Rebecca Johnson en la Universidad de Missouri, Columbia, han precisado los cambios somáticos que se operan en personas que están en contacto con mascotas. Por otra parte, Horace Dobbs, en Escocia, y David Nathanson, en Florida, han explorado las posibilidades de emplear las emisiones acústicas de los delfines para estimular determinadas áreas del cerebro. En paralelo, cada vez cobra más auge la hipoterapia.

En el campo educativo, la convivencia con animales en edades tempranas facilita la comprensión de fenómenos biológicos como el desarrollo, el apareamiento, la gestación, el nacimiento y la muerte. La responsabilidad de cuidar una mascota estimula también la creación de hábitos y la adecuada administración del tiempo. Pero en los últimos años, se ha estudiado además el potencial de la interacción con perros para estimular el hábito lector y desarrollar destrezas relacionadas con la compresión de textos.

En efecto, el programa READ, cuyo nombre corresponde en inglés a las siglas de Reading Education Assistance Dogs (Perros para la asistencia de la educación lectora) comenzó a implementarse en la Biblioteca Pública de Salt Lake City, Utah, en 1999. Esta experiencia, promovida desde ITA (Intermountain Therapy Animals), una organización especializada en terapias a través de animales, se proyectó rápidamente hacia otros lugares del mundo, estando presente hoy en once países diferentes.


El concepto es simple: se trata de que el niño lea a un perro ciertos textos seleccionados. La dificultad estriba en la formación con la que debe contar el terapeuta especializado y en el entrenamiento de los perros, cuyo perfil debe ajustarse a los requisitos internacionales de perros de trabajo, sólidamente adiestrados en obediencia y muy cuidados físicamente.

El niño percibe la interacción con el perro como algo gratificante, no como una obligación, con lo cual la actividad adquiere cierto tono lúdico. El aprendizaje se produce sin presiones, en un entorno cálido y confortable alque contribuyen el carácter pacífico y la predisposición al contacto físico y las caricias de los perros. Además, el niño se distiende, consciente de que el perro no le va a juzgar.

El interés que el niño siente da lugar a la comunicación: pregunta acerca del perro y ciertos textos estimulan su curiosidad acerca del “mundo perruno”. A menudo sucede que los niños siguen investigando en casa, encontrando en la lectura una vía para obtener información acerca de los animales, lo cual redunda en el incremento del hábito lector y, consecuentemente, en un mejor rendimiento académico, así como en el desarrollo del amor y el respeto por los animales y por la naturaleza.

A más de los aspectos motivacionales, el hecho de leer en voz alta incrementa la concentración y promueve el contraste de opinión, contribuyendo a compensar posibles deficiencias de atención.

Por su parte, la labor de los terapeutas consiste en crear el entorno adecuado, evitando que el niño se sienta presionado, al tiempo que supervisan la lectura, proporcionan información adicional, resuelven dudas y realizan preguntas que estimulen la reflexión sobre los textos y propicien la comprensión de los mismos, orientando la actividad hacia el fin que se quiera lograr.


El único país de habla castellana en el que se ha implementado el método READ es España, a través del programa Perros y Letras. Los equipos suelen visitar bibliotecas, escuelas y librerías que cuenten con un espacio adecuado para la actividad. Entre estas últimas, se cuenta la librería El Trotajueves de Madrid, donde su propietario, Antonio Gómez, alberga continuamente proyectos novedosos e intelectualmente enriquecedores.

Lejos de percibirse dentro de un esquema utilitario, la interacción con animales debe fomentar una perspectiva ecológica en la que el ser humano deje de ser el centro del universo para ocupar un lugar interdependiente en el contexto en que está inmerso, a fin de alcanzar una integración más armónica con su ambiente y definitivamente menos lesiva para otras especies.

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