martes, 1 de abril de 2014

Gabriela se va, pero se queda

El Universal, 1 de abril de 2014

Gabriela se va. Regresa a su México natal tras concluir la segunda de sus misiones como Agregado Cultural de su país en Venezuela.

Pocas personas tan indicadas como ella para desempeñar esta labor, puesto que su formación le ha permitido operar eficazmente como un puente entre ambos países, haciendo gala de su sensibilidad, su inteligencia y su don de gentes para comunicarse con todos y hacerse querer. Pero es que, además, Gabriela Olivo de Alba es ella misma artista, y vuelca en diversas manifestaciones la impronta que deja en su interior el contexto humano y material en que está inmersa.


Autorretrato (inconcluso)
Obra de Gabriela Olivo de Alba
Su hermosísima dicción revela no solo sus raíces mexicanas, sino también su condición de actriz. Su mirada brillante es capaz de percibir lo que los demás no percibimos, o percibimos con resignada indiferencia, adaptados al estado de cosas, mientras ella, a semejanza del niño de la historia de El traje nuevo del emperador, es capaz de levantar su voz para rebelarse contra situaciones que tienden a perpetuarse sin razón alguna, situaciones que acaso seamos capaces de reconocer, pero que contemplamos como si fueran naturales. Desvela pues, en sus obras, los valores y creencias que subyacen en muchas prácticas, cuestionando su validez. Prueba de ello es, por ejemplo, su participación en el proyecto “Maternidades secuestradas”, una crítica a la banalización del día de la madre. Gabriela, al verse imposibilitada para responder a la convocatoria efectuada por Mónica Mayer para acudir el 10 de mayo al Zócalo de la Ciudad de México, se hizo presente a través de una serie de fotografías que fue colgando cada día en su Facebook a lo largo del año 2012-2013. Estas imágenes, si por una parte denunciaban las múltiples formas en que la sociedad “secuestra” la maternidad, y expresaban la solidaridad de su autora para con las madres cuyos hijos permanecían desaparecidos, por otra constituían la primera incursión seria de Gabriela empleando la fotografía como medio de expresión. Se había aproximado a este lenguaje, no obstante, cuando presentó en la Caja del Centro Cultural Chacao un conjunto de tres fotografias de su hijo, Mauricio Arechavala, en las que se inspiró para realizar tres exvotos bordados sobre tela de tul.

Gabriela en "Mesa -Ser-Vida"
En su performance “Nupci@s”, que ella misma define como “una suerte de reflexión afectiva y amorosa, y al mismo tiempo una reivindicación de la decisión de vivir y estar sola-no en pareja”, Gabriela llegó vestida de novia al Palacio de Bellas Artes de México para contraer matrimonio consigo misma. Allí la aguardaba un grupo de mujeres que interpretó la marcha nupcial para acompañar su paso hasta la sala Manuel M. Ponce, en donde tendría lugar el evento.

En otra ocasión, Gabriela realizó su autofuneral celebratorio, presentado con el título de "No me llores mas".
A veces, los remanentes de sus ejecuciones se transforman ellos mismos en obras de arte, como sucedió con la instalación en que se desarrolló el proyecto “Mesa Ser-vida”, sita en El Anexo Arte Contemporáneo, en San Bernardino, en donde continuó exhibiéndose por más de un mes una vez concluido el performance.

En una imagen de Mauricio Arechavala,
para el performance "Mesa-Ser-Vida"
Porque, si bien Gabriela dejó formalmente de actuar y dirigir teatro hace muchos años, sigue concibiendo la vida como un gran escenario y disfruta creando “piezas de arte acción”, que generalmente han operado como lo que ella denomina “ritos de paso” de un lugar hacia otro. Su performance "Esta que está aquí se va... pero se queda" tuvo lugar en la casa que había ocupado durante varios años, ya vacía, para despedirse de sus amistades cuando concluyó su primera misión como Agregado Cultural, en 2002. Obsequió entonces varios objetos de su propiedad a los presentes, como una forma de quedarse entre ellos.

Ahora, cuando nuevamente vuelve a su patria, tras permanecer en Venezuela desde 2008, Gabriela acomete el proyecto “Ojo de la cerradura”, cuyo núcleo está constituido por un libro: una relación de los sueños que ha tenido en los últimos meses, meticulosamente registrados y compartidos en Facebook diariamente. En cada uno de los cien ejemplares numerados del libro, impresos por la editorial “Lector Cómplice”, la artista insertará un objeto. La presentación, a cargo de Félix Suazo, tendrá lugar en el mes de abril y contará con la intervención de la cellista Valentina García y del maestro Lorenzo Leal al piano.

“Ojo de la cerradura” es una forma más de quedarse entre nosotros, al igual que Caracas ha dejado huella ya en su vida, como lo prueban las referencias diseminadas aquí y allá a lo largo del libro: “ El Ávila amanece espléndido y yo, brutísima, soñando con aves de mal agüero”. O en otro punto: “Hoy al venir a la oficina, al dar vuelta en una calle en El Rosal, vi a un hombre de mediana edad, delgado, moreno, totalmente cubierto de un polvillo blanco, manipulando un taladro como aquel que yo tenía en mi sueño... ¿qué imágenes poblarán sus noches?”

Muy buen viaje, Gabriela. Y hasta pronto.


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